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“Nuevas Tendencias en Arquitectura para la Educación”, en el Ciclo de Mesas Redondas SCA – HUNTER DOUGLAS



En el octavo encuentro del “Ciclo de Mesas Redondas SCA-HUNTER DOUGLAS”, el objetivo fue reflexionar sobre “Nuevas tendencias en Arquitectura para la Educación” con la participación de destacados actores del sector. Lo más valioso del encuentro fue la visión transdisciplinar, que permitió generar un marco conceptual que excediera a la arquitectura e incluso a la puesta en común de cada disciplina. Fue convocada una extensa cadena de valor del sector, desde las ciencias de la educación -Lic. Lucila Carbone- y las neurociencias – Dra. Cecilia Martínez-, la gestión pública – Arq. Nuri Gustavo Mossayebeh- o la visión privada de la educación en todos sus niveles, los arquitectos Roberto Converti, Daniel Silberfaden, Fabián De La Fuente, Nuri Gustavo Mossayebeh y Nick Follett. También participaron los expertos en arquitectura del sector, los arquitectos Jeffrey Berk, Teresa Chiurazzi, Emiliano Espasandin, César Doretti y Juan Urgell. Finalmente, el eslabón de una empresa industrial estuvo representado por la Arq. Maria Lambach -Gerente de Proyectos y Especificaciones de Hunter Douglas-.

Este inédito ciclo de mesas redondas es organizado por tercer año por la Sociedad Central de Arquitectos -SCA- y la empresa Hunter Douglas. En la octava edición “Nuevas Tendencias en Arquitectura para la Educación”, en representación de la Sociedad Central de Arquitectos abrió el debate el Arq. Fabián De La Fuente -miembro de la Comisión Directiva de la SCA, forma parte del equipo de gestión institucional de la UNSAM y es miembro del Consejo Superior de dicha institución-: “Es un orgullo que estemos reunidos en la SCA para someter a discusión esta relación entre procesos cognitivos y espacios arquitectónicos. Este encuentro puede ayudar a generar una transformación y un primer paso para que la arquitectura no se vuelva autónoma y autoreferente es poner en común variables de condiciones cognitivas, pedagógicas, resultantes arquitectónicas y demandas de las sociedades. El diseño del hábitat educativo debe ser una elección abierta, inclusiva y en todas las dimensiones. Hay que revalorizar la institucionalidad que tiene el espacio de la educación, sea público o privado, hoy devaluado. El mayor compromiso de los arquitectos es producir espacios para que el profesor pueda enseñar mejor y el alumno quiera aprender, con relaciones contextuales diferentes y con una identidad donde la comunidad los pondere como propios.”

La Lic. Lucila Carbone -Licenciada en Ciencias de la Educación-: “El desarrollo de la educación viene lento en todo el mundo, porque tiene espacios muy amplios con sectores diversos. Hay experiencias aisladas a nivel mundial donde los espacios se amplían hacia el trabajo de proyección, colaborativos, con estrategias dinámicas. Si nos centramos en Argentina hay cambios y movimientos pequeños en lo cognitivo, en tácticas pedagógicas vinculadas a la infraestructura. Pero en lugares tan estáticos cuesta ser creativos, resignificarlos. Se tiende a generar espacios donde se busca la correcta solución a problemas generalmente individuales y en cambio, de la diversidad de situaciones didácticas tiene que venir la diversidad del espacio. Hay una política educativa detrás que debe acompañar esto, evitando el control de movimientos, los preconceptos y una mirada muy lineal. Hay que desenamorarse un poco de la educación para poder transformarla, necesitamos escuelas creativas, distendidas, donde desafiar nuestros conocimientos para dar respuestas, donde los docentes también se capaciten e interactúen. Un elemento transformador es lo virtual, las nuevas tecnologías. Considero que las escuelas están incorporando la virtualidad pero no terminamos de descifrar el “cómo” y sin preguntas, no descubro. Aprendemos poniendo problemas adelante, sin ellos no hay forma de acceder a respuestas. Lo que está en disputa en el colegio no es el conocimiento, sino la autoridad. Tenemos que dejar de pensar en el sistema educativo como nivel: es un ciclo, una espiral y las conexiones entre estos ciclos nos permite dar pasos.”

Agregó la Dra. Cecilia Martínez, quien obtuvo un doctorado en Neurociencia y forma parte de un colectivo de investigación neurocientífico: “La neurociencia comienza a investigar los efectos que tienen los enormes avances de la tecnología en la superabundancia de información y que efectos produce sobre el proceso de incorporación de nuestro cerebro. El problema es qué hace la escuela -que sigue manteniendo un lineamiento más bien tradicional- frente al florecimiento de estas nuevas tecnologías que ya forman parte de la vida cotidiana. Algunos estudios reflexionan que el uso de la tecnología tiene que estar enfocado a la aplicación en sí –ver en qué contexto se necesita y qué parte de esa tecnología tomamos con provecho-. Según recientes investigaciones, la atención multitasking no existe para el cerebro, en realidad sólo podemos hacer una tarea a la vez, por lo que en ese ir y venir de tareas consumimos mucha más energía de la que necesitamos. El consejo de la neurociencia es que focalicemos en una tarea a la vez. ¿Cómo impacta esto en la escuela? El uso de tecnología y celulares limita la capacidad de concentración. También hay estudios que demuestran que la actividad física previa a la clase ayuda al mejor desempeño del alumno, por lo que es importante prestarle atención al espacio de recreación. Por otro lado, veo como punto positivo que los docentes sean incorporados a la comunidad, como vehículo que ayuda a que otros lleguen al saber, debemos abrir la escuela a la sociedad.”

El Arq. Jeffrey Berk es titular de un estudio de arquitectura que lleva su nombre y son expertos en la temática: “Los educadores están tratando dos grandes temas: Aprender a aprender y aprender a vivir juntos. El primero está cambiando fugazmente todo el tiempo, con un rol completamente distinto del docente que es ayudar a los alumnos -nativos tecnológicos-, a socializar el conocimiento. En estos procesos, nuestros hijos están viendo que pueden contribuir en el conocimiento de otros y los docentes deben bajar alguna línea, pero también interactuar desde otro lugar. Hoy necesitamos espacios adaptables, reconfigurables, que ayuden a la dinámica de un aula donde el conocimiento no solo se da, sino que también se socializa. Necesitamos incorporar mayor fluidez del espacio, con sillas y mesas con ruedas, transparencias que nos permitan ver que sucede en otros espacios, un lugar más diagonal que recto, que nos permita ver que sucede en otros espacios en común, donde se socializan dos aulas por ejemplo. Por otro lado, el juego -lo deportivo o lo lúdico informal- tiene un gran valor desde el aprender a socializar, a compartir frustraciones y triunfos. Creo que uno de los problemas que tiene la escuela es que está pensada solo desde educadores y arquitectos, y no se contempla a la comunidad. Es necesario que los profesores puedan explicar que necesitan, lograr que más voces se escuchen y se identifiquen con el proyecto, la comunidad, con todos sus actores, puede participar desde el principio en el desarrollo del proyecto. No hay que imponer, sino hacer el cambio entre todos.”

El Arq. Nick Follett -Director de FOLLETT Arquitectos, un estudio con 130 años en el país-, habló de la experiencia como miembro de la comisión de arquitectura del Colegio San Jorge: “La variable que está cambiando al mundo, que es la tecnología, es primero recibida por los chicos, luego llega al escalafón que es la docencia y por último a la arquitectura. Es un proceso cada vez más rápido e invasivo y debemos regularlo e incorporarlo a la educación y las aulas, con espacios colaborativos, participativos. Y se debe consultar mucho a la comunidad -alumnos, padres y profesores- sobre el master plan y la arquitectura, como lo hicimos en San Jorge Norte, para ver que prioridad de función y edificio querían a futuro. Surgieron el gimnasio y la pileta como dos áreas muy importantes y en otros espacios fuera de lo escolar. Si logramos que la escuela se diseñe con equipos multidisciplinares de toda la comunidad, se genera un impacto gigante.”

El Arq. Daniel Silberfaden es decano de la carrera de Arquitectura de Universidad de Palermo y está a cargo de un plan de escuelas de nivel jardín de infantes impulsado por el Gobierno de la provincia de Buenos Aires: “Estoy muy preocupado por la educación y las escuelas en la provincia, con realidades preocupantes en cuanto a seguridad, salubridad ambiental y falta de espacios intermedios entre la calle y la escuela. Los arquitectos debemos reflexionar de que manera podemos repensar estos planes, las reglamentaciones y como resignificar esos espacios. Nuestro trabajo es un proceso lento, de reflexión. Creo que el gran cambio tiene que ver con la complejidad: aumentó la interacción del educador, cambió la forma de educar con un maestro que no tiene el saber absoluto sino que el alumno también es portador del conocimiento. Esto es un cambio de paradigma total y un tema multidisciplinar para reflexionar. Y considero que hay prioridades, que muchas veces no se contemplan, por ejemplo las sillas, donde los alumnos pasan horas. Es importante que dentro de los presupuestos pueda defenderse el confort de los alumnos y también la calidad de los materiales”.

El Arq. Nuri Gustavo Mossayebeh es responsable de Area de Planificación y Control en el Programa Nacional Más Escuelas: “El tema de la gobernabilidad en las instituciones es muy complejo, desde la pedagogía, hasta la seguridad y el diseño. Hablar de infraestructura educativa es hablar de parte de la agenda pública. Hoy es un tema puesto en valor en todo Latinoamérica, aunque aún no está en agenda la conservación y mantenimiento de instituciones que implica tener presupuestos para hacer que estos edificios mantengan su valor a lo largo del tiempo, puedan ser utilizados como fueron pensados y rescatar de forma permanente la inversión en infraestructura educativa. Otros programas que aún no están del todo contemplados en agenda son las escuelas de educación especial y escuelas para la formación docente. Pero un tema fuertemente incorporado en la planificación y diseño de los proyectos arquitectónicos es el concepto de escuela y comunidad. Todas las escuelas están pensadas de manera tal que a través de la sectorización de los espacios puedan independizarse fuera del horario escolar para que la comunidad pueda utilizarlos plenamente, como una la sala multimedia o SUM. Sobre todo en pueblos alejados la escuela es la institución más importante y se utiliza el edificio con múltiples fines”.

La Arq. Teresa Chiurazzi es socia de CHD Arquitectos, estudio especializado en arquitectura y educación: “Las tecnologías, junto con la actividad física que potencia el aprendizaje y el juego, son temas vinculados desde los límites estallados de las escuelas. Hay que repensarlas sin gradualidad y esta es la verdadera ruptura del esquema educativo, porque si nosotros modificamos el aula pero el grupo de alumnos sigue siendo homogéneo en edad, es la primera señal del no reconocimiento de la heteronegeidad. Preferimos hablar de ductilidad y versatilidad en vez de flexibilidad. Desconfiemos de los módulos alineados idénticos y cuadrados de 7,20 x 7,20. El aula rectangular permite la proximidad del alumno con el experimento. Desconfiemos de los espacios de juego y físicos que se disponen en el remanente, porque la recreación debe atravesar el proceso educativo. Se puede construir poco pero investigar mucho, nos resultará sumamente saludable la incógnita. Cierro compartiendo una frase reveladora “La Arquitectura escolar es una forma silenciosa de enseñanza”.

El Arq. Emiliano Espasandin es un experto en arquitectura para la educación con formación en EEUU y actualmente titular en PALO Arquitectura Urbana: “El paradigma de la educación va a cambiar desde el momento que las escuelas van a recibir en unos años profesiones que aún no existen. Creo que lo que no estamos poniendo en juego desde nuestro rol es cuál es el paradigma venidero de la versatilidad y de la movilidad en diferentes niveles, con un espacio heterogéneo”.

El Arq. César Doretti es Project Manager y socio en Seggiaro Arquitectos, quienes actualmente trabajan en varias instituciones educativas: “Trabajamos sobre dos colegios muy tradicionales, que valoran mucho los deportes como trasmisión de valores pero donde los docentes no estaban entrenados para ser versátiles y la escuela para ser flexible. Es importante que los directivos sepan lo que quieren en los próximos años y que los padres de los alumnos se sientan identificados y participen, y así también los profesores. Creo que más allá del diseño, es importante que el profesor esté entrenado para este nuevo paradigma, más allá del diseño. Es un desafío enorme, con escenarios conflictivos.”

El Arq. Juan Martín Urgell es titular del estudio Urgell Penedo Urgell, a cargo del master plan de la UCA en Puerto Madero y otras instituciones educativas: “Lo que nos ha pasado a quienes estudiamos hace algunos años, es que vemos que el desafío que plantea internet genera múltiples desafíos para el docente y para las instituciones. Deben enseñar a investigar en los nuevos medios digitales, donde la biblioteca es la nube y el desafío hoy de la docencia es ayudar a los alumnos a encontrar las preguntas para que busquen más y mejores respuestas en la nube y aprendan a reflexionar”.

La Arq. Maria Lambach, Gerente de Proyectos y Especificaciones en Hunter Douglas: “Nuestra empresa tuvo en los últimos años variadas experiencias colaborando en la provisión de materiales y soluciones para escuelas de alta gama y que nos gustaría se pudieran trasladar a escuelas públicas como un estándar. Por ejemplo, se implementan los parasoles, ya que sobre todo los colegios estadounidenses e ingleses se preocupan por la protección solar y también por la seguridad de los materiales en el interior, que ya vienen con estos conceptos desde sus países de origen”.

El Arq. Roberto Converti decano de la carrera de Arquitectura y diseño de UADE y titular del estudio Oficina Urbana: “Una de las cosas que sorprenden y que apreciamos en una universidad como UADE o en su Campus en Pinamar es el desarrollo propio dentro de una ciudad. En Pinamar fue una decisión muy estratégica de UADE que le dió a la ciudad la generación de una cantidad de vínculos humanos que trascienden lo educativo, y que en la medida que se los considere como tales, la enseñanza puede ser posible. Creo que muchas veces a la escolaridad no se la contempla como un sistema, sino como partes independientes que se regulan según ciclos. El proceso educativo es una formación de sociedad y es importante entender a la educación como un proceso de impacto social de alto valor. La arquitectura de la educación debe ponerse en el centro de la escena social, y todos los aspectos son primordiales cuando uno tiene un edificio que pasa a ser protagonista de la organización de la sociedad. En la Argentina este concepto aún no está en la agenda de la política. Debe colocarse en el centro de la escena, valorar la arquitectura, la funcionalidad colaborativa y lúdica, la calidad del confort, de los detalles, la materialidad de los productos y las tecnologías, en medidas adaptables a escuelas públicas y privadas. La arquitectura debe participar activamente en la creación de un rol nuevo de la escena educativa.”

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