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“Arquitectura para los espacios de la cultura”, en el Ciclo de Mesas Redondas SCA – HUNTER DOUGLAS



El “Ciclo de Mesas Redondas SCA-HUNTER DOUGLAS”, es un espacio de reflexión organizado desde hace tres años por la Sociedad Central de Arquitectos -SCA- y la empresa Hunter Douglas. En su noveno encuentro,el objetivo fue reflexionar sobre la arquitectura en los espacios culturales. Contó con la participación de los arquitectos Nani Arias Incollá y Alvaro Arrese como representantes de la función pública y la gestión cultural, y de expertos arquitectos que han diseñado obras muy trascendentes como Claudio Ferrari, Edgardo Minond, Marco Pasinato, Eduardo Scagliotti, Oski Lorenti, Hugo Salama y Matìas Gigli. En representación de los anfitrones estuvieron el Arq. José Ignacio Barassi –Por SCA-, así como la Arq. María Lambach y el Ing. Pablo Caputo por la empresa Hunter Douglas.

Arq. Nani Arias Incollá –Asesora técnica de la Dirección General de Patrimonio, Museos y Casco Histórico (DGPMYCH)-: “Uno de los desafíos más complejos de los edificios culturales alojados en nuestro patrimonio edilicio histórico, radica en que están protegidos limitando sus intervenciones. No han sido construídos pensando en esta función y además suelen tener una obsolencencia importante. Hemos entendido que las intervenciones en edificios patrimoniales no tienen que impedir a la buena arquitectura y que los profesionales debemos otorgar una plusvalía a estas obras. Ya hoy nadie piensa en renovación sin modernización y es un término muy amplio que incluye todas las tecnologías y equipamiento de climatizaciòn, iluminación, eficiencia energética y sustentabilidad en general. Además, nadie puede participar de una intervención patrimonial cultural sin consodidar un equipo interdisciplinar, sin un plan estratégico y de gerenciamiento. En este momento, la Dirección a la cual pertenezco, ha presentado un plan de modernización de todos los museos de la ciudad, donde se intervendrán mediante sistema de mecenazgo o de subsidios. Tenemos algunos proyectos “Faro”, como la conversión de un conjunto de edificios en La Boca que serán convertidos en el Centro de Interpretación de Arqueología Subacuática o la Casa del Historiador, en la vieja editorial Estrada de Monserrat. El Futuro de los espacios culturales en la ciudad es capitalizar el presente, abrirlos, convertirlos en centros barriales, como cajas de resonancia en toda la comunidad. Si queremos captar públicos diferentes en un museo, debemos cambiar las propuestas, sumando exposiciones temporales y siendo clave la dinámica interactiva”.

Arq. Alvaro Arrese –Ex Director de Infraestructura del Ministerio de Cultura del GCBA- : “La arquitectura de los equipamientos culturales cumple un rol territorial muy importante en la ciudad y sumando el fenómeno del turismo masivo, se ha convertido en un gran atractivo de la renovación urbana. La Ciudad de Buenos Aires, que tiene uno de los mayores equipamientos en toda América del Sur, los tenía muy mal repartidos, con muy poca oferta barrial y concentrados en la zona central. Era necesario recrear esa oferta para generar nuevos públicos. Por ejemplo, el Teatro Colón se abrió a la ciudad a través del concurso Plaza del Vaticano, que impulsaba una plaza penetrable que expandiera el Teatro. En La Boca, La Usina del Arte surgió como proyecto con el principal objetivo de salvar el edificio, por ello hicimos el programa partiendo de su propia arquitectura. También era un objetivo iniciar una transformación en La Boca, en una zona absolutamente degradada aún contando con un patrimonio urbanístico increíble. La función básica y el rol de hoy en un edificio cultural es que esté vivo y siempre poblado por multitudes. Para ello, la buena arquitectura vuelve a tener mucha importancia”.

Arq. Matías Gigli –Estudio Aslan y Ezcurra, ganadores del concurso de Plaza Vaticano-: “Es de destacar que en el llamado Entorno del Teatro Colón, se generó un Centro Cultural a cielo abierto, abarcando también a la Plaza de Tribunales. Es una iniciativa de inversión privada que surge de una Fundación de empresas y que apunta a obras públicas, eso es lo más destacado. Me convocaron hace más de dos años, logrando a través de proyectos de mecenazgo diversas micro-intervenciones en la Plaza. Buscamos generar más atractivo y aggiornamiento en la zona, que se complementa con actividades como recitales con una pantalla gigante. Hemos logrado hace varios meses obtener el dinero para la primera intervención, -transformar unos planos de hormigón alargados de la Plaza en techos verdes-, para darle un poco más de vida al sector y estamos esperando la autorización del Ministerio de Espacio Público”.

Arq. Claudio Ferrari–Estudio Becker Ferrari-:”Comparto la preocupación que surge desde la historicidad y de la necesidad de diseñar las intervenciones desde el significado y sobre todo desde la sustancia de la cual fueron hechos originalmente. También debemos ser los arquitectos los primeros gestores, ya que una estrategia en el proyecto ediliciopuede iniciar el camino a una mejor gestión cultural. El Centro Cultural Kirchner fue pensado no sólo como parte del entorno urbano sino como una ciudad en sí misma.El mayor desafío fue encontrar el verdadero usario del proyecto y todavía esta siendo resignificado para lograrlo, si bien ha funcionado la actividad musical como principal destino. Buscamos aportar a la ciudad una gran azotea que es la única terraza pública de Buenos Aires. El CCK, ya completamente terminado y equipado, tendrá como gran desafío generar más uso y mayor apertura para obtener visitas masivas acordes con su monumental escala”.

Arq. Edgardo Minond–Titular de Minond Estudio de Arquitectura-: “En el proyecto que ganamos por Concurso para el Parque y Centro de Exposiciones y Convenciones en Buenos Aires, buscamos un agregado de valor para un área de la ciudad que no lo tenía desde el punto de vista urbano y del uso. Es un edificio cruzado por lo urbano, en la convicción de entender a la ciudad como un espacio de interacciones, de flujo, de movimiento. La complejidad se refleja en el Centro de Convenciones porque es un edificio que parece subordinado completamente a lo urbano y permite como tejido un tipo de uso mucho más dinámico. El barrio de Recoleta va a cambiar mucho con este edificio, acompañando los movimientos de la ciudad y generando nuevas conexiones. Buscamos salir de la dinámica tradicional que tiene un auditorio de “on and off”, a través del enriquecimiento que surge de las propias complejidades de miles de capas que tiene la ciudad, en una interacción entre la realidad y la gestión pública”.

Arq. Marco Pasinato–Titular Pasinato Arquitectos-:”En la obra del Teatro del Bicentenario en San Juan -que se acaba de inaugurar, una de las ideas fuerza fue abrir el complejo de salas hacia la plaza, que tiene del otro lado al edificio de la gobernación, buscando la integración entre lo cultural y la gestión pública. San Juan –ciudad que ha sido muy castigada por los sismos- tendrá un auditorio excepcional, pero en un edificio con una escala acotada, que no supera los 8 metros de altura, en un concepto inspirado en la vieja casa con patio. Buscamos un proyecto que tenga una gran estabilidad en el tiempo, con un mantenimiento mínimo, lo cual es fundamental en edificios públicos. Los arquitectos debemos proyectar edificios culturales que aún en la modernidad, en las tecnologìas y en la estratificación urbana puedan rescatar la memoria, porque sino el peligro es la destrucción de nuestro patrimonio”.

Arq. Eduardo Scagliotti-Titular en Estudio Arq. Scagliotti& Asociados-: “La problemática del patrimonio cultural tiene que ver con el olvido que se hace del habitante. Hay un divorcio entre los discursos que intelectualizan los problemas y quienes verdaderamente legitiman nuestros proyectos, que son los usuarios.
“Por otra parte, en el caso del Teatro Colòn, la obra de restauración màs grande de Argentina, soy un enfervorizado defensor de cómo se planteó la problemáticade la gestión y el armado de un gran equipo. Para todos hubo un antes y un después de haber atravesado esa experiencia, ya que aprendimos muchisímo en una experiencia que muchos no tenìamos, pero en donde el mismo edificio nos enseñó. Hubo una continuidad del equipo técnico que atravesó la gestión de tres jefes de gobierno y cinco directores del teatro. Otro desafío fue la enorme inversión de tiempo que requerimos para comprender cada rincón del edificio, desde las complejidades tecnológicas a las culturales. En este gran desafìo del Teatro Colón, más que los materiales constructivos, lo importante y que llevó al éxito de la obra fue la consolidación de un gran material humano que trabajó en forma coordinada y multidisciplinar como nunca en Argentina, encolumnados en un objetivo cultural clave para el país”.

Arq. Hugo Salama–Titular en Rafael Hugo Salama Arquitectos-:”En el año 79 comencé a hacer templos religiosos y allí me conecté con diversas comunidades y comprendí la necesidad y dimensiónde este tipo de edificios religiosos. Son obras que requerían de espacios comunes que no tenìan en esos años, por ello he realizado espacios en séxtuple altura, por ejemplo, alrededor de un hall importantísimo de ingreso a una sinagoga. Han pasado más de 25 años de trayectoria en este tipo de obras y destaco dos ideas fundamentales: la precisión litúrgica y la flexibilidad y crecimiento del uso cotidiano. Deben ser centros comunitarios muy vinculados con sus barrios y permitir el proceso de transformación continua y no ser piezas culturales rígidas. La arquitectura puede ser contemporánea y no de arquitectura tradicional. El éxito de los centros culturales se verá plasmado en una excelente participación, en la apropiación del espacio, en el valor simbólico del proyecto y en su apertura a la comunidad barrial.”

Arq. Oski Lorenti–Estudio Clorindo Testa-: “Desde el estudio Testa, estamos desarrollando un Centro Cultural y Biblioteca en la Calle Costa Rica. Aún después de la experiencia de la Biblioteca Nacional y otros edificios de programas parecidos, en este encargo nos hemos propuesto romper paradigmas para pensar en lo que significa una biblioteca del Siglo XXI. Me recuerda la visión del filósofo Michael Phillip Jagger, que consideraba que se empieza por desaprender lo que uno ya sabía. También decía: “No siempre obtienes lo que quieres, pero si te esfuerzas, puedes conseguir lo que necesitas”. Creo que no existe la cultura sin el otro, el usuario, y el uso de los espacios siempre existieron, solo hay que tomarse el tiempo para verlo”.

Arq. Fabián Galarza: “En el Museo Xul Solar, hubo una transformación de un lote urbano anónimo de Barrio norte y de una escala domèstica, en un espacio para la comunidad. Pero resiste el sentido de espacio de usuario particular, aunque nunca vió la obra terminada. El Arq. Pablo Beitìa logró rescatar en forma de arquitectura, la memoria y la obra de este ciudadano destacado de Buenos Aires. La Fundación Xul Solar tiene una polìtica de puertas abiertas, buscando consolidar la participación en un circuito, con una pieza más del tejido de la ciudad. Es un edificio para la cultura urbana y es cultura en sí mismo”.

Ing. Pablo Caputo-Gerente de la División Productos para la Arquitectura de Hunter Douglas-: “Desde nuestra empresa es un desafío trabajar en esa dualidad que se genera en los programas culturales, donde por un lado debe atenderse a exigencias acústicas y de confort visual, y por el otro, deben encontrarse los recursos expresivos que busca un arquitecto para sus espacios. Hunter Douglas tiene respuestas que armonizan ambos objetivos, incorporando en nuestros productos.”

Arq. José Ignacio Barassi -Representante de la SCA ante el Consejo Asesor de Asuntos Patrimoniales del Gobierno de la Ciudad de Bs. As. y Presidente de JIBSA S.A.-: “Desde la Subcomisión de Patrimonio de la SCA creemos que en Argentina hay excelentes expertos en preservación edilicia pero aún nos falta mucho desarrollo para saber intervenir culturalmente los edificios históricos, estar abiertos al diseño contemporáneo –incluso para lograr su correcta calificación en un concurso- y lograr incluir las interminables nuevas tecnologías como condición fundamental de hoy. En las intervenciones de edificios patrimoniales se debe intervenir lo mínimo y en escala 1:1, pero a la vez la sociedad nos exige mejores obras, más dinámicas y participativas con la ciudad, más interactivas y ricas de contenidos formativos y a la vez lúdicos”.

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